RESPONSABILIDAD, por Adriana Hercovich

Cuando hablamos de RESPONSABILIDAD, nos estamos refiriendo a una manera de ser, a una elección plena del ser humano, a  un espacio de reflexión, libertad y compromiso.

Esto dista mucho de buscar causantes, culpables u obedientes.

Responsabilidad =  RESPONS (H) ABILIDAD = habilidad o capacidad de responder. Es la actitud que suelen tener, por ej, muchas mamás de niños pequeños. Si están invitados a otra casa, y su niño ensucia allí un sillón, muy probablemente la mamá elija hacerse cargo de esa situación, y limpie el sillón aunque fue su hijo quien lo manchó y no ella misma.

Quiero traer primero un ejemplo para luego utilizarlo en este modelo: “Si un ladrillo cae de un piso 20 sobre un yunque, al yunque no le pasa nada. Si cae sobre un ser humano, muy probablemente lo mate”. O sea, ante el mismo estímulo, lo que pasa está fundamentalmente determinado por quien recibe el estímulo.

De esta manera, también los seres humanos, como receptores de información o estímulos externos, podemos elegir qué hacemos, qué respuesta damos para generar resultados diferentes si es que no estamos satisfechos con lo que hoy hacemos o logramos.

Respecto de los comportamientos humano diferenciamos dos modelos: víctima y responsable. Son dos posturas frente a la vida que van a impactar fuertemente en nuestra manera de ser, en nuestras posibilidades, en los resultados que podamos o no lograr, en las relaciones que podamos tener, en la calidad de esas relaciones, etc.

La filosofía de la víctima tiene que ver con buscar la inocencia, la disminución de las posibilidades de intervenir y de aprendizaje. Por  supuesto, esto tiene sus beneficios y desventajas. Por ejemplo aquellos que dicen: “y… qué querés que haga si el otro me gritó”. Los beneficios de comportarse como víctima son: pongo culpas y responsabilidades afuera, busco la inocencia. Tampoco me equivoco ya que todo lo hacen los otros. Y, desde ya, no puedo tener logros propios ya que no tengo nada que ver en este asunto. La desventaja es que estoy siempre dependiendo de los otros, de las circunstancias, de la mirada de los otros, etc. etc., y esto es prácticamente una garantía de insatisfacción y frustración. Dónde aparezco yo en todo esto?, qué posibilidades me abro a mí misma para hacer algo diferente cuando estoy disconforme con lo que pasa?. Es una manera de quitarme todo el poder personal. Como acostumbro decir, es una manera de poner la manija de mi propia vida del lado de afuera.

En cambio, diferente sería reconocer que no existe mi reacción, mi resignación, mi desvalorización, justamente sin que exista yo mismo. Y que mis respuestas tienen que ver conmigo, con la manera como yo veo las cosas. El tipo de vida y relaciones que construyo, justamente tienen que ver fundamentalmente con mi manera de responder, con mi habilidad para responder. Y a esto nos referimos con responsabilidad. Lo que nos pasa, nuestra manera de vivir, no tiene que ver sólo con los otros o con las circunstancias. Estos son estímulos y nuestra vida, nuestro bienestar o malestar, nuestros logros, van a tener que ver con cómo respondemos ante esas circunstancias, con qué hacemos con lo que pasa. Tiene que ver con poner un stop, reflexionar y preguntarnos: qué quiero, de qué me voy a hacer cargo, qué voy a hacer.

EL PRECIO QUE PAGAMOS POR NUESTRA INOCENCIA,

ES NUESTRA IMPOTENCIA.

Se trata de poner un stop, prestar atención, darse cuenta, decidir qué quiero y, finalmente, elegir cómo responder.

Los responsables o protagonistas tienen grandes posibilidades de tener paz interior, integridad y eficiencia con bienestar.