¿Cómo manejar el enojo?, por Adriana Hercovich

debienestarLos seres humanos vivimos en comunidad, por lo tanto, nos estamos relacionando todo el tiempo. Y donde hay relaciones interpersonales hay posibilidades de que surjan situaciones de enojo y conflictos.
En la vida en general el manejo de los enojos nos insume tiempo y energía, nos genera desgaste y emociones negativas que atentan contra  nuestro bienestar y efectividad.

 

El enojo o la ira proviene siempre de las expectativas frustradas.
(Elliot Larson)

Ante un estímulo externo o interno, los circuitos de los centros emocionales del cerebro ponen al organismo en alerta general, fijando la atención y preparándolo para la acción y la mejor respuesta posible.

Solemos enojarnos cuando:

  • Alguien no se comportó como esperábamos.
  • Algo no sale como quería.
  • Me siento frustrado ante una pérdida o ante la imposibilidad de lograr lo que deseo.
  • Me siento atacado o lastimado, física y/o emocionalmente.
  • Siento una amenaza o insatisfacción.
  • Me siento inútil, avergonzado.
  • Siento que puedo ser excluído, rechazado, no tenido en cuenta.

 

Es importante reflexionar acerca de “cómo nos enojamos” y también “qué hacemos con el enojo de los otros”.

 

Aferrarse a la ira es como agarrar un carbón caliente con la intención de
tirarlo a otra persona, eres tú el que se quema.
(Buda)

 

Lo problemático de esta emoción aparece en la forma como la canalizamos, en cómo nos comportamos o respondemos en las situaciones de enojonuestras o de los otros.
Hacemos grandes diferencias en nuestras vidas cuando podemos diseñar una manera inteligente de enojarnos en la proporción adecuada, por la razón correcta, con la persona adecuada y en el momento justo.
Es fundamental pasar del enojo como sufrimiento al enojo como oportunidad para lograr lo que quiero. Para manejar el enojo debemos generarnos grandes posibilidades de reparar o reducir el daño que sentimos y, a su vez, reducir la probabilidad de que vuelva a ocurrir en el futuro.
El punto clave es “poder transformar un enojo que destruye en uno que construye o resuelve”. En el enojo que destruye mi foco o intención está puesto en perjudicar al otro o vengarme, y es muy probable que se dañe la relación además de no conseguir lo que quería. En el enojo que construye el foco está en abrirme posibilidades de lograr lo que quería, en pedir la reparación del daño y suele preservarse el vínculo con el otro.
El enojo que construye es útil,primero y fundamental, para colaborar con nuestro bienestar, y también para mejorar la calidad de nuestras relaciones, la coordinación de acciones y el logro de resultados.
Cuando se logra expresar el enojo en forma honorable, fortalecemos nuestra dignidad, autoestima y bienestar. Ganamos también una sensación de paz interior y confianza en nosotros mismos.
En el cuadro siguiente mostramos la forma en que solemos comportarnos cuando nos enojamos, y luego la forma que consideramos poderosa para tener más posibilidades de aliviar nuestra cotidianeidad y vivir mejor.

nota1

Para finalizar te dejo una pregunta reflexiva para las situaciones de enojo:

¿Qué es lo que más te importa: tener razón, defenderte, perjudicar al otro, o lo que más te importa es generarte posibilidades de lograr lo que querías y con bienestar?