BIENESTAR HUMANO (parte 2), por Adriana Hercovich

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PERDÓN

El espacio donde se genera la posibilidad de recurrir al perdón, aparece cuando consideramos que una promesa ha sido incumplida, o que ciertas acciones nos dañaron o dañaron a otro.

Consideraremos el perdón en sus 3 acepciones:

. Perdón

. Te perdono

. Me perdono

 

  1. “Perdón” o “Te pido perdón”

Es una manera de asumir la responsabilidad por una promesa que no cumplí o por un daño que, sin proponérmelo, le hice a otro.

Independientemente de que el otro me perdone o no, decir perdón nos permite:

  • Cuidar o reparar el vínculo con el otro
  • Alivianarme yo mismo del propio malestar que me generaron las acciones que realicé.

Esto es independiente de que el otro me perdone o no.

Pedir perdón no necesariamente nos exime de la responsabilidad de cumplir con lo prometido o reparar un daño.

 

  1. “Te perdono”

Cuando alguien no cumple con las promesas que nos hizo, o su accionar no fue como esperábamos, nos vemos afectados por ello. Y muy probablemente y con justa razón, entremos en un estado de resentimiento, bronca, enojo.

Resentimiento tiene que ver con re-sentir, con volver a sentir una y otra vez el sufrimiento original, con traer nuestro pasado a nuestro presente, con estar aferrado a nuestro pasado.

El resentimiento nos hace esclavos de esa persona o situación a la que culpamos.

Finalmente nos encontramos siendo controlados por ello.

 

Perdonar no es olvidar. Perdonar no es estar de acuerdo con lo que pasó,

no es que me parezca justo, ni que me lo merezco.

 

Decir “te perdono” fundamentalmente tiene que ver con:

  • Elegir conscientemente abandonar el resentimiento
  • Alivianarme a mí misma
  • Decidir integrar el dolor del pasado como aprendizaje para el futuro.
  • Abrirnos posibilidades para nosotros mismos

 

“Perdonar”  

fundamentalmente nos libera y alivia a nosotros mismos

 

Y cuando perdonamos, no siempre es necesario ni siquiera que el otro se entere. Inclusive podría ser una persona fallecida, o una situación irreparable.

Inclusive podría ser que el otro no nos hubiese pedido que lo perdonemos.

Podemos decírselo a otro o, simplemente, decirlo internamente para nosotros mismos.

 

Lo muy importante es que, perdonar tiene que ver fundamentalmente con liberarse uno mismo de ese pasado doloroso, y

así poder disponer nuevamente de todos nuestros recursos, energía y bienestar.

 

  1. “Me perdono” o “Auto –perdón”

Es en esta situación que nos consideramos víctimas y victimarios a la vez. Solemos juzgarnos negativamente porque no cumplimos con nuestras propias expectativas. Y suele suceder que nos rotulemos como tontos, incompetentes, incapaces, y vivamos estas cualidades como fijas e inmutables. Que somos “así” y no tenemos ninguna posibilidad de cambio. Y, en muchos casos, que vamos a cargar con la culpa por el resto de nuestras vidas.

Poder decirnos “ME PERDONO”, aunque no me guste lo que pasó, ya tiene un efecto liberador al igual que comentamos anteriormente. Es liberarse del crítico interno y, aunque fracasemos, impulsarnos a la reflexión, aprendizaje, crecimiento y de estar en paz con posibilidad de construir el futuro deseado para nosotros.

 

El perdón no es un regalo al culpable, sino algo que se elabora en el interior de uno.

 Ni significa reconciliación.

Perdonar es una decisión, al margen del perdonado, de dejar ir el dolor

Dalai Lama

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